jueves, 18 de octubre de 2012

ESCENOGRAFÍA PARA 3 ACCIONES



El ejercicio propuesto invita a la creación de una escenografía en la que se sucedan tres acciones (escogidas al azar en clase) de forma consecutiva. Para la creación de la misma es necesaria la búsqueda de referencias (artísticas, arquitectónicas, etc).

ACCIONES: SUFRIR; APRENDER; VOLAR.

SUFRIR:

En primer lugar, la escenografía debe presentar un lugar donde se realice la acción de sufrir. A lo largo de la historia han existido diversos artistas que han querido recrearse e investigar el sentimiento que experimenta el ser humano cuando sufre, intentando plasmar esa sensación en sus obras. Un ejemplo temprano es El Bosco, pintor flamenco-holandés del siglo XV que representó en su obra escenas apocalípticas, personajes siniestros, bestias horrorosas, etc. El cronista oficial de El Escorial Ricardo Sepúlveda escribió sobre la agonía del rey Felipe II, describiendo la obsesión y las alucinaciones del monarca al mirar fijamente las composiciones del pintor: "Los siete pecados capitales", "La extracción de la piedra de la locura" o "El jardín de las delicias", parece, como dice el autor, apoderarse de él una espiral maléfica, un tunel oscuro donde cobran vida aquellos seres de pesadilla, aquellos emisarios de la muerte, con cuerpos híbridos de hombres y animales, con rostros de demonios que nunca nadie se atrevió a pintar de un modo tan inquietante e inóptico, cargados de maldad, prestos a abandonar la superficie del cuadro y transformarse una realidad onírica de pesadilla. 

Es evidente la fascinación que sintió Felipe II por esos cuadros, tan fuerte que le llevaría a gastar grandes sumas de dinero y a perseguirlos por toda europa. Tal vez fuese ese sufrimiento tan palpable en las pinturas de este artista lo que sedujo al monarca ejemplo de la cristiandad más ortodoxa, llevándolo a coleccionar cuadros de un hereje como El Bosco, tal vez fascinado por el sufrimiento de los impuros en las llamas del infierno.

El Jardin de las Delicias

El Carro de Heno
En el siglo XIX el gran pintor español Francisco de Goya atravesará a lo largo de su vida etapas dominadas por el terror y el sufrimiento. Una primera etapa marcada por un terror palpable, que se aprecia en sus obras de “los horrores de la guerra”, posteriormente en sus “disparates” realizará diversos grabados donde se muestra un horror en un mundo onírico y terrorífico (“El sueño de la razón produce monstruos”). Posteriormente, casi al final de sus días, atormentado por su enfermedad (la sordera) se recluye en su finca “la quinta del sordo”, donde realizará sus pinturas negras, claras predecesoras del expresionismo, donde representa escenas grotescas y violentas, marcadas por un terror sobrecogedor.
Saturno devorando a su hijo

El Aquelarre
A comienzos del siglo XX llegaría por tanto el expresionismo, movimiento que potenciaría la investigación de la representación gráfica de las emociones presentandose como una superación del realismo para la consecución de este fin.  Sin duda, el precursor por excelencia de este movimiento sería Edvard Munch, pintor noruego (1863-194). Con su famoso cuadro de El Grito conseguiría plasmar el sufrimiento como nunca nadie lo había conseguido hasta el momento. Munch describe el cuadro de la siguiente manera:

“Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.”

El Grito
Otro pintor que merece la pena estudiar es el irlandés Francis Bacon (1909-1992), obsesionado en la representación de cuerpos desfigurados y deformes (descritos por Margaret Tatcher como “asquerosos trozos de carne”), pintor que crearía algunas de las obras más desgarradoras del Siglo XX.
Estuvo influenciado por el expresionismo de Munch, la cromatrografía de Van Gogh y el horror y la angustia de los personajes de Goya.
En cuadros como Cabeza rodeada de carne de vaca, y en la serie Perros que gruñen, Bacon refleja el belicismo, la capacidad del ser humano por ser violento y la inclinación de la naturaleza humana por la violencia.

Versión de el cuadro de Inocencio X de Velazquez.
Figure with meat, 1954

Si se estudian en conjunto estos autores, analizando la forma en la que intentaron acercarse a ese sufrimiento, observamos que, a pesar de la diferencia de épocas y de estilos artísticos, existen sin embargo un lenguaje plástico común, en el que podemos señalar como recursos gráficos:

-desfiguraciónes y deformaciones,
-gama cromática cálida, tonos generalmente oscuros.
-ausencia de iluminación (solar).
-caos, desorden.
-imágenes impactantes.

Todos estos recursos pueden ser traspuestos a la escenografía con la creación de volúmenes donde se imponga un cierto caos (ausencia de lógica arquitectónicao estructural planteadas como una violencia espacial), una cromatografía incómoda y deprimente, así como una iluminación pobre. La sensación de angustia también puede ser potenciada mediante la compresión, introduciendo a la persona en un espacio angosto, donde sienta cierta sensación de asfixia.


APRENDER:

Una fuente de inspiración bastante potente para esta acción son los claustros de los monasterios, lugares recogidos, de acceso restringido, donde se respira una paz y una esperitualidad singulares, lugares donde el simple paseo invita a la reflexión, al estudio.
Estos espacios recuerdan a la vida en comunidad, la cual implica una asociación de personas donde el conocimiento puede ser transmitido por igual por parte de cada uno de sus miembros de una forma horizontal.

Al mismo tiempo, el componente “enclaustrado” de estos espacios llama a la vida interior, a la reflexión y meditación, en resumen, a aprender más de nosotros mismos.
Por otro lado se encuentra la distribución arquitectónica de estos espacios, siempre con una zona porticada que rodea un patio o jardín. Esta geometría, generalmente de planta cuadrada (otras veces circular : Palacio de Carlos V, La Alhambra), se recorre de manera que no existe un punto de inicio y otro de fin del recorrido, sino que éste puede ser perpetuado hasta el infinito en la búsqueda de respuestas, de la sabiduría, un camino enriquecedor pero que nunca tiene final.
Estos espacios se encuentran en edificios religiosos, donde el conocimiento que se persigue es el de la sabiduría infinita de Diós. Es por eso que me resultan tan singulares estos espacios, en los que conviven a partes iguales el concepto de aprendizaje de los demás miembros de la comunidad, como de nosotros mismos.
Claustro Santo Domingo de Silos
Planta

 
Estos lugares parecen remontarnos a tiempos muy lejanos, sin embargo hoy en día, en la era digital, los indiviudos también pertenecemos a una comunidad, con la cual tenemos en común una información, un aprendizaje, el cual, una vez más, es a partes iguales personal (al enriquecernos intelectualmente como individuos) como comunal, donde se comparte todo ese material de una manera social (redes sociales, foros, etc) y se contribuye a la creación de una inteligencia común al servicio de todos.
Resulta atractivo pues el intentar extraer la arquitectura de este fenómeno, transformándolo en algo físico. Es por tanto que creo que debe de desarrollarse un espacio que contenga esa misma esencia, la de los claustros de siglos pasados y la de los contemporáneos en la escenografía para invitar al aprendizaje.

Por tanto, además de servirme de inspiración la búsqueda de imágenes y planos de claustros monacales, he investigado también espacios web que, sin ser espacios físiscos, son igualmente espacios por los que nos desplazamos y cuya arquitectura nos es cada vez más familiar y muchas veces tenemos asumida de manera que nuestros recorridos por ellos son naturales, y de los cuales terminamos creándonos un mapa mental en nuestra cabeza, igual que un espacio físico. Creo que aquellos espacios, de los cuales he encontrado contados ejemplos, en los cuales se huye de la distribución clásica en cuadrícula, como si de un programa se tratase, y se opta por una disposición más orgánica y aleatoria en la que los recorridos son más expontáneos, hay buen material de investigación para tratar de trasponer esa configuración a un espacio tridimensional donde el ratón seamos nosotros mismos.  

www.bradmillerstudio.com

www.jasonsiu.com

www.thedofl.com


VOLAR:

Volar ha sido uno de los mayores sueños del ser humano desde el comienzo de los tiempos, por eso todas aquellas imágenes, escenas, edificios, etc, que nos sugieren ligereza, ascensión, volatilidad, nos estimulan haciéndonos soñar que es posible esa superación de la gravedad a la que están sujetos todos los cuerpos con masa.
Es precisamente esa relación entre lo etéreo y el mundo onírico con la que juega el artista y arquitecto argentino Tomás Saraceno. Quien es mi última referencia y fuente de inspiración.

La obra de Saraceno sugiere arquitecturas e instalaciones inflables, móviles,  colgadas o suspendidas en las que podemos experimentar sensaciones extrañas, estimulando la ensoñación y sugiriendo realidades utópicas que sin embargo podemos tocar con nuestras manos, y en las que nos podemos adentrar.
on air (2006)
Flaying garden (2004)


Saraceno, Bubbles at Hamburger Bahnhof
Moving beyond materiality
Saraceno juega con el aire y la transparencia para conseguir esa elevación y suspensión de elementos esféricos, que como mundos transparentes permanecen en las alturas, mundos que a veces se encuentran poblados de vegetación y agua (sugiriendo que es posible la vida en ellos).
Flying gardens




Sin duda creo que la acción de volar que debe de desarrollarse en la escenografía tiene que ser metafórica, de manera que la persona que la visitase experimentase esa sensación de ingravided al encontrarse rodeado por una arquitectura construida con esa esencia de transparencia y ligereza. Para desarrollar esa arquitectura busco mi inspiración en las obras de Saraceno, dado que son un gran ejemplo de la universalidad con la que funcionan esos recursos escenográficos que utiliza para la suscitación de ese sentimiento que todos los que contemplan sus obras experimentan.



Video de exposición de Tomás Saraceno explicada por él mismo:


Me he tomado la libertad de añadir a continuación un par de videos que, aunque no son referencias directas para la escenografía, sí que son muy interesantes dado que son un claro ejemplo de la fascinación que nos genera a todos el contemplar una ingravided ilógica en la misma realidad que estamos compartiendo.
El primero es de la multinacional de ingeniería FESTO, empresa que se dedica a la robótica y la automatización y que ha desarrollado una serie de robots de animales voladores, construidos a partir de globos.


El segundo vídeo es de un juguete desarrollado con la misma tecnología, también muy interesante.








MAQUETA DE LA ESCENOGRAFÍA DESARROLLADA:

La maqueta de la escenografía ha sido desarrollada desde la inspiración en las referencias buscadas en cada una de sus partes. La escenografía se presenta como tres espacios que se disponen de forma consecutiva, realizándose un recorrido de trazado sinuoso para recorrerlos.




Recorridos pintados con luz de linterna

En el primer espacio es donde se desarrolla la acción de SUFRIR, y ha sido configurado inspirandome en los diversos pintores que aparecen en las referencias, tratando de transmitir a un elemento arquitectónico la esencia de los recursos plásticos comunes utilizados, tales como la deformación y distorsión de los elementos estructurales, la compresión que se genera en la entrada, los colores cálidos y oscuros que le dan un aspecto tenebroso, etc.



El segundo espacio, al que se accede de forma directa, atravesando una transición cromática y espacial suave, nos adentra en un espacio más amplio y luminoso, produciéndose una descompresión. Está pintado de un color verde claro que transmite mucha más serenidad, paz y calma, los estados anímicos más propicios para el aprendizaje.
Este espacio ha sido diseñado con forma circular, dado que debe de contener la esencia arquitectónica de un claustro. en el centro, rodeando el "patio", se encuentra un banco que invita a la conversación y las relaciones sociales. El trazado de este espacio no tiene un fin claro, pudiendo recorrerse repetidas veces en círculo, o dando acceso a la siguiente estancia.



La última estancia nos invita a elevarnos y quedarnos suspendidos en el aire, pues es una cúpula de plástico que se hincha, asemejando una burbuja que puede levantar el vuelo en cualquier momento.





    

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